Por Ari Rajsbaum
Si queremos enseñar autocontrol a nuestros hijos, lo primero
que debemos hacer es dominar nuestras propias emociones, al fin y al cabo,
nuestros hijos aprenden de lo que hacemos más que de lo que decimos. Cada
persona es diferente, alguna situación
que para mí genere enojo o celos terribles a otra persona podría resultar
indiferente, cada quien tiene sus propios retos emocionales. Sin embargo, hay
ciertas situaciones que son difíciles para todos: los momentos en los que
nuestros hijos pierden el control y nosotros debemos mantenernos dueños de
nosotros mismos. Así que debemos saber
decir que no y mantenernos firmes en ello sin vernos inundados por las
conductas de nuestros hijos. Sin embargo todos sabemos que a veces es muy
difícil sostener una negativa. (Ver un ejemplo en la siguiente entrada)
Especialmente cuando los niños son pequeños y pierden el
control es fácil que sintamos culpa, vergüenza o furia y que respondamos
dándonos por vencidos o, peor aún, que nosotros mismos nos descontrolemos, al
igual que los niños, y que reaccionemos violentamente. Me parece que algo que
nos puede ayudar es el pensar que el educar a nuestros es hijos en los momentos
difíciles es algo que nosotros también tenemos que aprender por medio de la
práctica y el esfuerzo, y qué la recompensa por hacerlo es, al igual que en el
experimento de los bombones, doblemente buena, aunque los resultados no se vean
de inmediato.
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