viernes, 13 de enero de 2012

El precio de no ser constantes

Por Ari Rajsbaum

Los neurocientíficos han descubierto qué, cuando sabemos que vamos a recibir una recompensa, nuestro cerebro secreta una sustancia que se llama dopamina. Esta sustancia nos hace sentir muy bien y se secreta antes, como anticipo de la recompensa. La dopamina nos hace sentir emoción antes de llegar a casa de nuestro/a amado/a, al salir de la casa antes de unas vacaciones o al saber que vamos a ir a un lugar en el que comeremos algo que nos encanta. Es el placer que viene antes de la recompensa. La secreción de dopamina es lo que nos motiva a buscar metas con entusiasmo, cuando sabemos que vamos a recibir algo bueno . 

¿Qué pasa con la dopamina cuando tal vez podamos conseguir un premio, sin que esto sea seguro?  Para eso vale la pena repasar lo que se hizo en dos experimentos:

1)      A un mono se le enseñó lo siguiente: cuando una luz se encendía, significaba que si el animal jalaba una palanca un cierto número de veces recibiría un alimento sabroso. Wolfram Schultz descubrió entonces que el cerebro secretaba dopamina al ver la luz, es decir, que sentía emoción al anticipar que recibiría una recompensa.
2)      Años después,  Cristopher Floirillo y sus colegas realizaron el mismo experimento, pero el mono solo recibía la recompensa el 50% de las veces que se prendía la luz. Es decir, el mono veía la luz prendida y sabía que, si jalaba la palanca, quizá recibiría una recompensa, pero tal vez no la recibiría. Lo que descubrió Floirillo es impresionante: el mono secretaba el doble de dopamina que en el experimento anterior. Es decir: la incertidumbre de la recompensa causa el doble de emoción.

Y ¿qué tiene todo esto que ver con nuestros hijos? Qué si tú has decidido una regla; por ejemplo, que solo le compras dulces en la tienda los fines de semana, y a veces logras resistirte a los ruegos de tu hijo, pero a veces no, si por ejemplo, el miércoles en la tarde estás ya cansado y le dices, “bueno ya deja de dar lata” y le compras su golosina, fortaleces aún más en tu hijo la motivación de insistir para lograr su cometido. Así que por eso, aunque sea muy difícil, la constancia en el mantenimiento de las normas es tan importante.
 
Recuérdalo: Al aprender a fortalecer nuestra voluntad y autocontrol, enseñamos a nuestros hijos a fortalecerse a ellos mismos.

Les recomiendo ver un video acerca de este tema
http://www.dailymotion.com/video/xawbgz_dopamina-y-anticipacion-del-placer_school

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