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lunes, 25 de junio de 2012

Juegos para promover atención enfocada


Por Irmgard von Wobeser

Aprovecha las vacaciones para jugar con tu hijo juegos que ayuden a su desarrollo.

Se puede promover atención enfocada en niños pequeños a través de juegos que requieren que el niño ponga atención. Estos juegos se pueden llevar a cabo en casa, en un medio de transporte, en la oficina del doctor.

Juegos de adivinanzas: en este juego el padre elige un animal y el niño debe de adivinar cual es. Por ejemplo  "Estoy pensando en un animal de color gris". Cambiar turnos.

Juego de espiar. En este juego el padre elige un objeto del  cuarto y le dice al niño " estoy espiando algo en el cuarto de color verde". El niño debe de adivinar que es.

Con niños un poco mayores se pueden agregar variantes a estos juegos:
·         Para adivinar solo se pueden hacer preguntas que se contestan con un "si" o un "no".
·         Para complicar la adivinanza pensar en  la primera letra del nombre del animal . Si no lo puede adivinar dar la siguiente letra y así sucesivamente. gana aquel que necesita menos letras para adivinar.

Otras ventaja de este tipo de juegos es que
·         fomenta la relación del hijo con los padres.
·         genera un ambiente de cordialidad familiar.
·         distrae a los hijos en situaciones aburridas que podrían desembocar en mal comportamiento, berrinches o regaños.

miércoles, 20 de junio de 2012

La técnica del semáforo


Por Irmgard von Wobeser

A todos nos sucede que experimentamos señales físicas cuando nos enojamos. Nuestra respiración se agita, nos sudan las manos, se enrojece nuestra cara, se tensan nuestros músculos, se nubla la vista, se acelera nuestro corazón, se siente un vacío en el estómago, se tensan las mandíbulas  o se seca nuestra boca.

Es muy útil enseñar a nuestros hijos a reconocer estas señales para poder aprender a controlar sus propias emociones..

La experta en educación Sue Atkins recomienda una técnica para recuperar el control.

La técnica del semáforo
Imagínate que estás enfrente de un semáforo y ves que la luz roja se enciende. Esto significa que ya estás enojado y que debes detenerte. La luz te indica  PARA o STOP,  indica  que te detengas, que no digas ni hagas algo de lo que te puedas arrepentir.

Nota el reflejo brillante de la luz roja que te manda el mensaje que te pares y te retires, es una señal de alarma.

Ahora imagínate a tu personaje favorito de TV que se acerca y te hace una pregunta realmente importante. Escucha que te dice:

"¿Qué es lo mejor que puedes decir  y hacer ahora, que haga que te sientas muy bien y que todos ganen?"

Como padre o madre, practica esta técnica cuando sientas que pierdes el control y cuando pierdes la paciencia con tu hijo. La mejor manera de enseñar una habilidad a tus hijos, es modelando la conducta apropiada.

lunes, 4 de junio de 2012

Las piernas de un niño


Las habilidades de poner atención y saber autocontrolarse, son funciones claves para el aprendizaje en todos los ámbitos de la vida. Estas funciones son parte de las llamadas funciones ejecutivas, que se llevan a cabo en la corteza prefrontal del cerebro.

Se ha demostrado en cientos de investigaciones que existen tres habilidades que un niño debe de poseer al entrar a la escuela para tener éxito en el futuro: tener habilidades para las matemáticas,  la lectura y saber poner atención. Entre más aguda la atención, más rico y profundo el aprendizaje.


Centrar la atención y el autocontrol son habilidades que se desenvuelven desde temprana edad y que terminan por desarrollarse completamente en la adultez temprana. Sin embargo, la corteza prefrontal es una de las últimas partes del cerebro en madurar, por lo que es necesario hacernos la siguiente pregunta. ¿Desde que edad debemos de promover la atención y el autocontrol en el niño?

Muchos padres de familia piensan que un bebé o niño pequeño es muy chiquito para pedirle que se duerma solo, que controle berrinches, que no muerda o que haga un rompecabezas. Y en efecto, las habilidades del niño para controlar emociones o para poner atención son inmaduras. Por ello requieren adultos que los contengan, les enseñen, jueguen con ellos, sean persistentes, sean congruentes y les tengan paciencia.

Cuando le dicen a  la experta en desarrollo infantil Adele Diamond, que un niño de 3 o 4 años es muy joven para aprender habilidades de atención y autocontrol, ella contesta:

“Piensa acerca de las piernas de un niño de 2 años. Las piernas a la edad de 2 años no tienen el tamaño de las piernas de un adulto. Tal vez tarden 15 años en alcanzar su tamaño de adulto – son todavía inmaduros. Pero aun con esas piernas inmaduras un niño puede caminar, un niño de 2 años puede correr. Las piernas en el estado de un niño de 2 años son capaces de realizar muchas funciones para las que están diseñadas las piernas. Una corteza prefrontal inmadura es capaz de apoyar muchas de las funciones, para las que está diseñada. Así que bebes, caminadores y preescolares son capaces de manera inmadura de desarrollar algunas funciones ejecutivas (como la atención y el autocontrol).”

¿Qué tan capaces seríamos de caminar y correr, si no nos lo permitieran hasta que nuestras piernas estén completamente desarrolladas? ¿Qué tan capaces seríamos para poner atención y ejercer autocontrol si esperamos que nuestro cerebro esté maduro?

domingo, 20 de mayo de 2012

Aspectos de la autorregulación


Por Irmgard von Wobeser

Actualmente se conoce la importancia de la autorregulación para el desarrollo de habilidades complejas en la vida de los niños. Aunque el autocontrol forma parte de la autorregulación, ésta última involucra mucho más que solamente la capacidad de controlar emociones e impulsos.

En términos simples la autorregulación es la capacidad de mantener un enfoque calmado y alerta que permite integrar la información diversa que recibes de los diferentes sentidos, asimilarla y secuenciar sus pensamientos y acciones.

A veces la autorregulación se confunde con el control de las emociones negativas. En ese sentido habría poca diferencia entre autorregulación y obediencia. Sin embargo la obediencia está basada en el castigo, mientras que la autorregulación se nutre de la capacidad de enfrentarse a retos cada vez más complicados pues involucran estados de excitación, emociones, conducta y cuando el niño crece- habilidades de pensamiento. 

La autorregulación se desarrolla desde que el niño es pequeño. Algunos niños nacen con una gran capacidad para autorregularse. Por ejemplo, se tranquilizan y duermen con facilidad. Otros les cuesta mucho trabajo. Los padres de familia pueden ayudar a sus hijos a desarrollar las habilidades de autorregulación.

De acuerdo a Baumeister & Vohs (2011) la autoregulación se puede definir como:
  • La habilidad de mantener y cambiar el nivel de excitación apropiado para la tarea o situación.
  • La habilidad de controlar las propias emociones.
  • La habilidad de formular metas,  el monitoreo del avance hacia la meta y ajustar la propia conducta.
  • La habilidad de manejar relaciones sociales en coordinación con los demás.
  • Ser consciente de las fuerzas y debilidades académicas y tener un repertorio de estrategias para abordar los retos diarios de las tareas académicas.
Para apreciar la importancia de la autorregulación para la vida académica y personal del niño, considera los siguientes aspectos de la autorregulación  identificados por Shanker:
  •  Biológicos: ¿Qué tan bien regula el niño su estado de excitación biológica?
  • Emocional: ¿Qué tan bien monitorea y modifica el niño sus estados emocionales?
  • Cognitivo: ¿Que tan bien logra el niño mantener y cambiar su atención, inhibir sus impulsos, manejar la frustración, retardar gratificaciones y secuenciar sus  pensamientos?
  • Social: ¿Qué tan bien maneja el niño las reglas de conducta apropiada, que tan bien logra coordinarse con otros y de esta manera desarrollar conductas pro-sociales?
  • Habilidad de pensamiento reflexivo: ¿Qué tan bien logra el niño integrar y procesar la información para tomar decisiones, planear, negociar etc?

La clave para entender la naturaleza compleja de la autorregulación es reconocer la interacción entre todos estos aspectos que en conjunto permiten que el niño reciba y procese la información. Entre más capaz sea el niño de mantenerse calmado, alerta y enfocado, mejor puede integran la información que viene de los diferentes sentidos, asimilarla y secuenciar pensamientos y acciones.

La investigación acerca de la  autorregulación ilumina de manera positiva el amplio fenómeno del trastorno del déficit de atención. En las siguientes entradas trataré el tema de cómo facilitar la autorregulación en niños y jóvenes.

 Referencias:
  •  Baumeister & Vohs (2011) Handbook of Self-Regulation,,Second Edition: Research, Theory, and Application. New York: The Guiford Press
  • http://www.cea-ace.ca/education-canada/article/self-regulation-calm-alert-and-learning

domingo, 6 de mayo de 2012

La fuerza de voluntad es como un músculo


Por Irmgard von Wobeser

Muchos de los retos con los que lidiamos hoy en día tienen que ver con problemas auto inducidos: excesos en comida, cigarro, alcohol, drogas, relaciones destructivas, juego o Internet. En todas ellas parte de la solución radica en el autocontrol.

La fuerza de voluntad es un término que se uso ampliamente en el siglo XIX, que decayó en su uso alrededor de 1920  y que francamente fue despreciado en los sesentas. Ahora ha renacido un interés en el mismo a partir de las investigaciones de Baumeister y  Tierney descritas en su libro Willpower.

Desde los primeros experimentos en 1996, Baumeister descubrió  que la voluntad es como un músculo que se puede fatigar. Cuando sus estudiantes hacían ejercicios que demandaban fuerza de voluntad (como no comerse una galleta cuando tenían hambre, seguir un monitor aburrido e ignorar una comedia divertida,  hacer una tarea evitando pensar en un oso blanco o suprimir las emociones mientras miraban una escena de una película triste) su capacidad para realizar otros ejercicios subsecuentes (hacer un rompecabezas difícil, apretar una manija, suprimir pensamientos sexuales o evitar gastarse el dinero ganado en el estudio en Doritos se veía disminuida significativamente. Baumeister llamo a este efecto “agotamiento del ego”.

Baumeister piensa que la voluntad se puede entrenar tal como lo hacemos con un músculo. En un experimento pidió a sus alumnos que llevaran a cabo ejercicios de autocontrol en la comida, ejercicio regular, hablar en oraciones completas y sin groserías (esto les costó mucho trabajo). Después de algunas semanas los alumnos demostraron más fuerza de voluntad y menos agotamiento del ego en los experimentos del laboratorio. También identificaron mejores hábitos en su vida en general, menos TV, más estudio, más lavada de platos menos cigarro.

La inteligencia y el autocontrol son los mejores predictores de éxito en la vida. Sin embargo Baumeister no propone un regreso al puritanismo. No considera que la falta de voluntad sea un problema de falta de moral. La voluntad tiene que ver con circuitos del cerebro que operan con glucosa, que tienen una capacidad limitada, que siguen reglas que se pueden revertir y que hay maneras de contrarrestar sus limitaciones.

Los autores de Willpower recomiendan lo siguiente:

  • No trates de vencer varios malos hábitos al mismo tiempo.
  • Practica pequeños y continuos ejercicios  como ser ordenado y tener buena postura.
  • Pon atención en los síntomas de agotamiento del ego, en la recuperación podrías  romper tu dieta, hacer gastos innecesarios o volver a fumar.
  • De hecho mejor no hagas dieta; es una manera en que fácilmente llevas a tu sistema a un agotamiento del ego.
  •  Imita  a Ulises; amárrate al mástil y ponte cera en las orejas para no caer en tentaciones.

Roy F. Baumeister & John Tierney. (2011)   Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength. Nueva York. The Penguin Press 

Entradas relacionadas
http://smarteriya.blogspot.mx/2012/05/aspectos-de-la-autorregulacion.html 

lunes, 16 de enero de 2012

Una razón más para decir “no”.

Por Ari Rajsbaum


Todos sabemos que los niños pequeños necesitan la cercanía de algún adulto en un cierto rango para sentir seguridad. Si tienes hijos sin duda has podido observar como los pequeñines pueden entrar en un estado de terror al pensar que el adulto de su confianza no se encuentra presente.  Las reacciones de presencia de adulto/seguridad vs. ausencia de adulto/miedo tienen motivos de sobrevivencia evidentes: un niño en la naturaleza sin el cuidado de un adulto no sobreviviría por mucho tiempo, por lo tanto, nuestra naturaleza genética ha hecho que los niños reaccionen sintiendo seguridad frente a adultos cercanos y de confianza. 

Ahora ¿qué sucede cuando un padre/madre en lugar de comportarse como adulto se comporta como niño? Recientemente escuché a Nir Koren decir que si los padres se mantienen al nivel de los niños estos sienten miedo porque, si los niños perciben a sus padres como niños, entonces ¿Quién los cuidará? 

Comportarse como adultos quiere decir muchas cosas, entre ellas; actuar pensando en el beneficio a largo plazo y no en el beneficio del momento, tener la fortaleza para ganarle a las emociones y no dejarse llevar por el entusiasmo o la violencia y saber que el papel principal de los padres es eso; ser padres, cuidar a los hijos, protegerlos, guiarlos, educarlos, consolarlos en los momentos de necesidad.  Si nos comportamos como niños generamos inseguridad, si nos mantenemos e nuestro papel contribuimos a brindar el sentimiento de vivir en un mundo seguro.





viernes, 13 de enero de 2012

Abriendo el camino de las adicciones a nuestros a nuestros hijos


Por Ari Rajsbaum

Si leíste nuestra entrada anterior (El precio de no ser constantes) habrás leído que, cuando uno puede anticipar una recompensa, pero sin ser seguro que esta vendrá, nuestro cerebro genera mucha más dopamina y sentimos una emoción aun más placentera. Esto es lo que genera tanto entusiasmo antes de, por ejemplo, una competencia deportiva en donde no se sabe quién será el ganador. Paradójicamente, este mecanismo es el que genera también la motivación en los jugadores compulsivos, que creen que ahora sí van a ganar, pero nunca están seguros de ello. 

Los trastornos en el circuito de la dopamina son los que están en la base de todas las adicciones y, al generar en nuestros hijos la incertidumbre acerca de la recompensa que tal vez ganarán, en caso de insistir lo suficiente para romper una regla, estamos generando en su mente una dinámica muy semejante a la que subyace a las adicciones. Así que aquí tenemos una razón más para ser constantes en el sostenimiento de las normas.

El precio de no ser constantes

Por Ari Rajsbaum

Los neurocientíficos han descubierto qué, cuando sabemos que vamos a recibir una recompensa, nuestro cerebro secreta una sustancia que se llama dopamina. Esta sustancia nos hace sentir muy bien y se secreta antes, como anticipo de la recompensa. La dopamina nos hace sentir emoción antes de llegar a casa de nuestro/a amado/a, al salir de la casa antes de unas vacaciones o al saber que vamos a ir a un lugar en el que comeremos algo que nos encanta. Es el placer que viene antes de la recompensa. La secreción de dopamina es lo que nos motiva a buscar metas con entusiasmo, cuando sabemos que vamos a recibir algo bueno . 

¿Qué pasa con la dopamina cuando tal vez podamos conseguir un premio, sin que esto sea seguro?  Para eso vale la pena repasar lo que se hizo en dos experimentos:

1)      A un mono se le enseñó lo siguiente: cuando una luz se encendía, significaba que si el animal jalaba una palanca un cierto número de veces recibiría un alimento sabroso. Wolfram Schultz descubrió entonces que el cerebro secretaba dopamina al ver la luz, es decir, que sentía emoción al anticipar que recibiría una recompensa.
2)      Años después,  Cristopher Floirillo y sus colegas realizaron el mismo experimento, pero el mono solo recibía la recompensa el 50% de las veces que se prendía la luz. Es decir, el mono veía la luz prendida y sabía que, si jalaba la palanca, quizá recibiría una recompensa, pero tal vez no la recibiría. Lo que descubrió Floirillo es impresionante: el mono secretaba el doble de dopamina que en el experimento anterior. Es decir: la incertidumbre de la recompensa causa el doble de emoción.

Y ¿qué tiene todo esto que ver con nuestros hijos? Qué si tú has decidido una regla; por ejemplo, que solo le compras dulces en la tienda los fines de semana, y a veces logras resistirte a los ruegos de tu hijo, pero a veces no, si por ejemplo, el miércoles en la tarde estás ya cansado y le dices, “bueno ya deja de dar lata” y le compras su golosina, fortaleces aún más en tu hijo la motivación de insistir para lograr su cometido. Así que por eso, aunque sea muy difícil, la constancia en el mantenimiento de las normas es tan importante.
 
Recuérdalo: Al aprender a fortalecer nuestra voluntad y autocontrol, enseñamos a nuestros hijos a fortalecerse a ellos mismos.

Les recomiendo ver un video acerca de este tema
http://www.dailymotion.com/video/xawbgz_dopamina-y-anticipacion-del-placer_school

English Version, Best Commercial Ever

Es dificil mantenernos firmes


Por Ari Rajsbaum
Si queremos enseñar autocontrol a nuestros hijos, lo primero que debemos hacer es dominar nuestras propias emociones, al fin y al cabo, nuestros hijos aprenden de lo que hacemos más que de lo que decimos. Cada persona es diferente,  alguna situación que para mí genere enojo o celos terribles a otra persona podría resultar indiferente, cada quien tiene sus propios retos emocionales. Sin embargo, hay ciertas situaciones que son difíciles para todos: los momentos en los que nuestros hijos pierden el control y nosotros debemos mantenernos dueños de nosotros mismos.  Así que debemos saber decir que no y mantenernos firmes en ello sin vernos inundados por las conductas de nuestros hijos. Sin embargo todos sabemos que a veces es muy difícil sostener una negativa. (Ver un ejemplo en la siguiente entrada)

Especialmente cuando los niños son pequeños y pierden el control es fácil que sintamos culpa, vergüenza o furia y que respondamos dándonos por vencidos o, peor aún, que nosotros mismos nos descontrolemos, al igual que los niños, y que reaccionemos violentamente. Me parece que algo que nos puede ayudar es el pensar que el educar a nuestros es hijos en los momentos difíciles es algo que nosotros también tenemos que aprender por medio de la práctica y el esfuerzo, y qué la recompensa por hacerlo es, al igual que en el experimento de los bombones, doblemente buena, aunque los resultados no se vean de inmediato.

Marshmallow test reproduced by Dr David Walsh @ wcco

jueves, 12 de enero de 2012

El autocontrol genera felicidad

El autodominio genera felicidad: los padres podemos enseñarlo.
Por Ari Rajsbaum

Entre los muchos factores que influyen en el curso que toman nuestras vidas, se ha identificado un rasgo de carácter que tiene un peso enorme para generar éxito en todos los sentidos. Se trata de la capacidad de autodisciplina. En un experimento diseñado en los años 60s, se le ofrecía a niños de cuatro años un bombón y se les daba dos opciones: “te puedes comer el bombón ahora, o puedes esperar quince minutos y, en lugar de uno, recibirás dos”. Lo interesante del experimento es que después de medir la capacidad de espera de cada uno de los niños, se les siguió durante 18 años y encontraron que, aquellos que a los cuatro años pudieron controlar el deseo de satisfacer sus impulsos de forma inmediata eran más exitosos siendo adolescentes o adultos jóvenes. Tenían mejores calificaciones en la escuela, eran más sociables y apreciados, sufrían menos de estrés.

Los resultados de este experimento tan simple, apoyados hasta ahora por una gran cantidad de evidencia, son fáciles de comprender: alguien que puede controlar sus impulsos se podrá detener a pensar antes de agredir a otros o de involucrarse impulsivamente en relaciones peligrosas, podrá generar la disciplina necesaria para estudiar, hacer un deporte o trabajar, se podrá poner objetivos a mediano y largo plazo.

Ciertamente, existen factores genéticos que facilitan el que algunos seamos más o menos impulsivos, pero el autocontrol es también un hábito y los padres tenemos mucho que ver en que nuestros hijos lo adquieran. Se trata simplemente de saber decir que no en los momentos adecuados y de tener nosotros mismos la autodisciplina para mantenernos firmes en las normas que sostenemos.

Ver el video sobre esta investigación en la siguiente entrada (en inglés).